FORMACIÓN EN CONSTELACIONES

Transgeneracional / Familiares y sistémicas / Espirituales

¿Qué hace diferente esta formación?

1. Que la estudias desde sus bases más ancestrales: el enfoque transgeneracional que dio paso a las futuras Constelaciones Familiares.

2. Que integras su raíz natural, y eso le da estabilidad, fuerza y solidez a tu futuro profesional.

3. Que no se saltean las energías de jerarquía ni el orden natural de la vida; todo lo que aprendés está en concordancia, respeto y resonancia con ese orden superior, dando verdadero fundamento a tu servicio.

4. Que el estudio es fiel a las enseñanzas de Bert Hellinger y a la evolución ordenada que él mismo plasmó hasta sus últimos trabajos.

5. Que contarás con trabajos terapéuticos —únicos del instituto— para sanar y/o equilibrar tu raíz laboral de origen y tu posicionamiento como futura/o profesional, favoreciendo una salida laboral más próspera, estable y con una fuerte base espiritual.

6. Que no es conocimiento frío de una técnica, sino un recorrido vivencial profundo, donde tu linaje y tu propia historia también se ordenan. Y cuando ese filtro interno está, disminuyen los errores y las inseguridades, porque es dirigido desde el amor.

7. Que la estructura está diseñada para que la formación sea también terapia personal. Y cuando la finalizas, no te cuentan lo que es la sanación: la habrás vivido.

8. Que aquí no se forman solo alumnos; se acompaña a hermanos en su transitar, y todos aprendemos de todos.

9. Que eres libre de darle tu propia impronta: aplicarlo en tu vida, ejercer terapéuticamente o enseñar si así nace de tu corazón. No hay aquí restricciones para tu expansión, porque cuando estamos seguros de lo que sembramos, confiamos en la cosecha.

10. Y que tendrás guía, apoyo y amoroso sostenimiento no solo durante la formación, sino también después, hasta que sientas tu camino profesional firme y en crecimiento.

1-¡De dónde venimos! – Primer principio interno.

Nuestro origen más puro es cósmico y espiritual, solo
fuerzas de vibraciones estelares, desde un pulso masculino y
uno femenino fusionado como matriz de creación pura.

2-¡En dónde estamos! – Segundo principio interno.

En este plano material, en esta línea temporal que habitamos, muchos de nosotros seguimos en la búsqueda de esa “verdad” interna y externa que nos permita mirar la realidad con mayor coherencia y conciencia. Y en ese caminar, más de una vez, nos hemos extraviado.

3-¡Y hacia dónde vamos! – Tercer principio interno.

Hacia esa liberación interna que nos permita fluir
libremente, pero ahora en conciencia y coherencia
con la vida y el universo mismo, respetando los
procesos propios y ajenos, lo aprendido y lo que aún
nos falta.
Esta formación te invita a eso: a una mirada más
cuántica y expansiva, a poder liberarte de las
estructuras según tu proceso espiritual, conociendo
las bases sólidas que te enraízan y te harán florecer
en tu futuro profesional y en tu vida misma.
Te invito a llamarlas simplemente constelaciones, ya
que su concepto por sí solo ya es estelar y te lo dice
todo.

Lic. Patricia Mancilla

TEMARIO DESTACADO

1.

Bases sistémicas, órdenes del amor y legado de Bert Hellinger

2.

Secretos familiares, lealtades, repetición de patrones

3.

Vínculos, dinámicas de clanes, y alma grupal

4.

Relación padres-hijos, parejas, hermanos, familias compuestas

5.

Herida de infancia, duelo, abortos, exclusiones y roles invertidos

6.

Campo cuántico, lectura energética, práctica con casos reales

7.

Y mucho más… prácticas, reflexiones y movimientos del alma que expanden la conciencia y la comprensión profunda del sistema familiar.

¿Qué incluye la formación?

• Clases por Zoom (grabadas y enviadas por mail)
• Duración: 8 meses de duración.

• Grupo exclusivo de estudio por WhatsApp

• Doble proceso de prácticas

• Certificación: CONSTELADOR FAMILIAR Y SISTÉMICO – TERAPIA INDIVIDUAL

Patricia Mancilla

Facilitadora

Creadora del sistema "Constelaciones curativas con reconstrucción del ADN espiritual". 25 años de experiencia curativa. Docente, terapeuta y directora del Instituto Analema. Experta en abordajes transgeneracionales, espirituales y energéticos.

Sanar tu historia, cambiar tu presente y transformar el futuro comienza hoy.

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La Base Transgeneracional 

 

Desde esta estructura podríamos entender nuestros principios
de vida más primarios y vitales que entrelaza lo que somos
hoy como humanidad.
La materia viva que somos la representamos en la raíz
transgeneracional, que estudia la transmisión profunda de la
historia humana a través del linaje. Parte de la comprensión
de que cada persona es expresión viva de una cadena
biológica, psíquica y simbólica que la precede. Antes de
nuestra biografía individual, existe una biografía del linaje.

 
Vista desde la Biología Humana

La mirada transgeneracional encuentra uno de sus fundamentos en la biología evolutiva y en los estudios sobre herencia genética y epigenética.
Cada ser humano recibe al nacer un patrimonio genético que es el resultado de miles de años de evolución de la raza humana. En nuestras células habita información acumulada que permitió la adaptación, la supervivencia y la continuidad de la especie. Cada persona es un punto de continuidad dentro de una gran corriente humana. En su interior habita la fuerza, las experiencias y las heridas de quienes caminaron antes. El árbol genealógico es un campo de memoria latente en cada uno de nosotros.
La genética transmite características físicas y predisposiciones biológicas. Sin embargo, la epigenética ha demostrado que las experiencias vitales —especialmente aquellas de alto impacto emocional o ambiental— pueden modificar la expresión de ciertos genes y que estas modificaciones pueden transmitirse a generaciones posteriores.
Esto significa que el entorno, el estrés, los traumas, las migraciones o las condiciones extremas vividas por una generación pueden influir en la regulación biológica de las siguientes.
Desde esta perspectiva, el árbol genealógico no es solo un registro histórico, sino una red de transmisión biológica donde viajan: predisposiciones fisiológicas, respuestas de supervivencia, tendencias adaptativas, sensibilidades emocionales, construcciones vinculares y otras.
La base transgeneracional, en su dimensión científica, propone comprender cómo la
información heredada influye en la configuración actual del individuo. No como determinismo, sino como contexto biológico que puede ser comprendido y resignificado.
Conocer el linaje energéticamente hablando, es comprender el terreno sobre el cual se construye la propia identidad.

 
Como evolución vincular

La humanidad ha sobrevivido gracias a la capacidad de transmitir información. En esa transmisión no solo viajan recursos y fortalezas, sino también cargas que alguna generación no pudo resolver.
La base transgeneracional propone comprender esa herencia sin juicio, observando cómo el árbol guarda en su seno tanto la fuerza como las heridas del linaje. No para quedar atrapados en ellas, sino para reconocerlas, darles lugar y transformar la repetición inconsciente en conciencia.
Mirar el árbol es mirar la raíz de la identidad, es reconocer que somos continuidad y también posibilidad. Desde esta perspectiva, el estudio del linaje se convierte en una vía de autoconocimiento profundo, donde la información heredada deja de ser destino ciego y puede convertirse en elección consciente. No somos individuos aislados, sino conciencia encarnada de un linaje que busca evolución. Cada generación tiene la oportunidad de traer luz a lo que quedó en sombra y de transformar la carga en aprendizaje.

Honrar el árbol es reconocer que en nuestra sangre y en nuestra energía circula la historia de la humanidad misma. Somos raíz y somos fruto, somos memoria y también posibilidad ✨

Estamos en eso en avanzar como cada uno puede, en reparar hasta donde alcancen las fuerzas, en dejar atrás el miedo y atrevernos, aun cuando duela, a mirar esas heridas que todavía sangran. Estamos aprendiendo la complejidad de la sabiduría del amor coherente; saber amar y también saber recibir el amor, soltar lo que no fue amado, poner límites con conciencia, fluir con la corriente de la vida y tomarla en cada aliento, con gratitud y con dicha.
Estamos en eso, tanto en lo individual como en lo comunitario; en  omprender, respetar y aceptar los procesos del alma, en la vida y en la muerte biológica y paso a paso vamos rasgando el velo, viendo cada vez con mayor claridad y apoyándonos en quienes dieron un paso antes que nosotros.

En eso estamos…
Y, quizás, es allí donde nos encontraremos 

LAS CONSTELACIONES SISTÉMICAS

(Una herramienta valiosa para avanzar desde donde estamos)
Pero ¿Cómo las reconozco?: Son familiares, sistémicas, cuánticas, empresariales, espirituales, bio dinámicas, o solo son ¿bio psico divergente? 
Estamos claros en que un alumno formado no tendrá este dilema; sin embargo, deberíamos poder comprender y respetar a quien sí lo sufre, especialmente si se trata de un otro que está transitando un conflicto, busca ayudarse y se encuentra con esta multiplicidad de nombres y enfoques terapéuticos. En ese contexto, puede sentirse aún más confundido y  desenfocarse de la firme intención de buscar la ayuda necesaria.

Desde este punto, hago un llamado a los facilitadores de la metodología a que, siempre y en todo momento, aclaren su sistema de trabajo  biertamente y las variantes que actualmente existen, sin cansarse de hacerlo. Consideremos que siempre habrá una persona nueva en estos temas que requerirá ese alcance, aun cuando el sistema de trabajo sea de larga trayectoria.
A continuación, dejo un breve resumen de lo que es la mirada constelatoria, sus orígenes y su evolución propia.

FUNDAMENTOS, DESARROLLO Y EVOLUCIÓN DEL MÉTODO ORIGINAL

Las Constelaciones Familiares constituyen un método de abordaje sistémico desarrollado por Bert Hellinger a partir de la década de 1980.
Su propuesta surge de la integración de múltiples corrientes  psicoterapéuticas y de su propia investigación fenomenológica sobre los vínculos humanos y la dinámica de los sistemas familiares. Para comprender con claridad qué es este método, es fundamental conocer su desarrollo histórico y su evolución conceptual para poder diferenciarlo de las nuevas
corrientes.

Bert Hellinger

Antes de formular las Constelaciones Familiares, Hellinger fue sacerdote y misionero en Sudáfrica durante más de 15 años, experiencia que influyó en su comprensión del orden y la pertenencia en los sistemas humanos.
Posteriormente se formó en distintas corrientes terapéuticas. La síntesis de estas influencias dio origen a un método propio.


1️⃣ Constelaciones Familiares Clásicas (Primera etapa)
Son familiares porque nacen observando los vínculos del sistema familiar: madre, padre, ancestros, excluidos, destinos repetidos. Aquí el eje es el sistema familiar y lo transgeneracional.
Es la etapa inicial, la más difundida y conocida hasta hoy, basada en lo que el llamó “los órdenes del amor” que son 3 principios como fuerzas naturales de vida: El pertenecer a un grupo, el ocupar un lugar o jerarquía en ese grupo y el saber relacionarse dentro del él con la fuerza del equilibrio relacional, que es básicamente como entrego y recibo existiendo dentro del sistema de grupo.
En este sentido, se busca restablecer el orden dentro del sistema familiar, Aquí el foco estaba en comprender las dinámicas ocultas del sistema y devolver a cada miembro su lugar, sintiendo que si hay orden hay fluidez de la energía y por consecuencia armonía natural tanto para el vínculo familiar como en una fuerte repercusión en el sistema completo e incluso en
futuras generaciones.
Esta es la base central y original de las constelaciones familiares de Bert Hellinger.


2️⃣ Constelaciones familiares – sistémicas (Segunda etapa)
Se llaman sistémicas porque el enfoque no quedó solo en la familia. Desde la primera etapa ya se veían cuestiones no familiares, pero se fue dando forma a sistémicas con el andar del trabajo terapéutico, se van adosando a lo familiar otras implicancias directas a la persona que también afectaban o se interrelacionan con lo familiar. Como ser: El trabajo, organizaciones
sociales, y dentro de todo ellos otros subsistemas.
La base aquí fue comprender que todo pertenece a un sistema y obedece a ciertas leyes de orden y equilibrio. Entonces, se sigue trabajando con la misma base, pero se amplía la mirada a un mundo más sistémico y abarcativo.


3️⃣ Constelaciones familiares sistémicas y los movimientos del Alma (tercera etapa)
(Para algunos son las nuevas constelaciones familiares)
Aunque no existe una diferenciación clara y tajante entre estas etapas nombradas – son una propuesta de mi persona como aporte – si pudiéramos decir que llegando a esta fase el trabajo de este gran ser humano se torna más espiritual que metodológico.
Esta etapa denominada Movimientos del Alma representa un momento de profundización metodológica dentro del desarrollo de las Constelaciones Familiares.
En este período, Hellinger se distancia progresivamente del enfoque más estructurado basado priorizar el orden y reduce la intervención directiva del facilitador. La atención se centra en el movimiento que emerge espontáneamente en el campo, confiando en que existe una dinámica profunda —a la que él denomina “alma”— que orienta al sistema hacia la inclusión y la reconciliación natural.
La finalidad ya no es aplicar principios de manera normativa, sino acompañar un movimiento del alma que parece originarse en una dimensión más amplia que la voluntad individual. Se trata de una mirada más fenomenológica, donde el campo muestra lo que necesita revelarse.


4️⃣ Movimientos del Espíritu (Cuarta etapa y consciencia más amplia)
En sus años posteriores y trabajos finales, Hellinger amplió su mirada hacia una dimensión más filosófica y espiritual, utilizando términos como “Espíritu” o “Gran Alma”. Apareció la Hellinger Ciencia (Hellinger Sciencia, 2005–2006 aprox.) como una forma de describir la ampliación de su enfoque y la mayor evolución de su trabajo hasta ese momento.
La etapa conocida como Movimientos del Espíritu, en la obra de Bert Hellinger, representa la fase más madura y radical de su desarrollo. En este período, Hellinger se distancia aún más de toda intención terapéutica orientada a “resolver” conflictos o restaurar órdenes. El trabajo ya no se centra únicamente en la dinámica familiar ni en la reconciliación dentro del sistema, sino en una dimensión más amplia que él denomina espíritu. Este movimiento no pertenece solo a la familia, sino que incluye todo tal como es: destino, vida, pérdida y muerte.

El facilitador adopta una postura de presencia profunda y mínima intervención. La constelación se convierte así en un espacio de manifestación de un movimiento mayor, que trasciende la voluntad individual y cualquier marco explicativo previo. Esta etapa marca un
giro hacia una práctica más contemplativa, donde el énfasis ya no está en el cambio, sino en el reconocimiento y asentimiento a la realidad tal como se muestra.